lunes, 11 de abril de 2011

Una realidad que nos rodea.

El Hombre Mediocre.

Jose Ingenieros.


"Finalmente vuestro crepúsculo es fácil de destruir: Pues estas asegurada aquí en el pleno secreto, y el mal no esta más que en el ruido que se hace."

- El escándalo del mundo es lo que hace la ofensa y no el pecar en silencio. Esta es la moral del hipócrita, la del hombre virtuoso es otra: es ser ejemplar en sus palabras y acciones, como por ejemplo ir en contra de la religión, ya que esta es hipocresía colectiva y es la decadencia por resguardo a un ideal decrepito y fanático, en el cual se degenera la moral, y es en estas horas de agonizmo de tal fe donde los fanáticos desesperan y son irrespetuosos y demoledores ya que se oponen  a los ideales venideros.

- El hipócrita siempre guarda las apariencias con el afán con el que el virtuoso cuida de sus ideales, pues la hipocresía es mas honda que la mentira: esta puede ser accidental, aquella es permanente. El hipócrita transforma su vida entera en una mentira metódicamente organizada, hace lo contrario a lo que dice, toda vez que ello le reporte un beneficio inmediato: vive traicionando con sus palabras, es aquel que se paraliza cuando llega la hora de anunciar una verdad.

- La herramienta del hipócrita es la mentira, siempre andará adulando al poderoso y engañando a los humildes, el que se acostumbra a pronunciar palabras falsas, acaba por faltar a lo propia sin repugnancia alguna. Olvidan que la condición fundamental  de la virtud es la verdad." De siervos es mentir, de libres decir la verdad. " por eso el hipócrita esta dispuesto a ser servilista y se vuelve cómplice de la mediocridad.

- El que miente es traidor: sus victimas le escuchan suponiendo que dice la verdad. El mentiroso conspira contra la quietud ajena, falta al respeto a todos, siembra la inseguridad y la desconfianza. Mira a los sinceros creyéndolos sus enemigos naturales. Aborrece la sinceridad creyendo que es fuente del escándalo y anarquía como si se culpase a la escoba por que existe la suciedad.

- En el fondo sospecha que el hombre sincero es fuerte e individualista fincando en ello su altivez inquebrantable, pues este se opone a la hipocresía y se resiste a ese mal que le acosa por todas partes. Pues el hombre virtuoso se defiende contra la domesticación y a el descenso común y dice su verdad como puede, cuando puede, donde puede. pero la sabe decir. muchos santos enseñaron a morir por ella.

- El disfraz solo sirve al débil: solo se finge lo que se cree no tener. Son de altivez envilecida y de labios desvergonzados. Y la caballerosidad es la ganzúa de aquellos estafadores; Pues la temperancia figura en el catecismo de los vicioso. Suponen que de tanto oropel se adherirá alguna partícula a su sombra. Y aquella mascara "benéfica" mediocre que elaboraron y modificaron constantemente,  no sera autoridad moral contra el hombre virtuoso. Estos no creen al hipócrita, descubierto una vez; no le creen nunca ni pueden dejar de creerle cuando sospechan que miente: quien es desleal con la verdad no tiene por que ser leal con la mentira.

(Algunos contradicen su apellido no?.)

- Las mentiras empujan a precipicios; nada detiene estas avalanchas en la pendiente. Su vida se polariza en esa abyecta honestidad por calculo que es simple sublimación del vicio. el culto de las apariencias lleva a desdeñar la realidad.

                                                                                 Editado por Gabriel Montañez.

2 comentarios:

Gab dijo...

Califiquen

http://sonideaslocas.blogspot.com/ dijo...

Es inherente la hipocresía en una sociedad como esta, y aquí estamos,tratando de desaprender de la rutina y de la vida que muchas veces creyeron enseñarnos.